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Universidad de Chile

Entrevista

Dino Pancani, recién asumido director de Escuela de Periodismo: "Comprometo una dirección dialogante, flexible, acogedora y comprometida con sus actores"

Dino Pancani, recién asumido director de Escuela de Periodismo

El pasado 20 de julio el el profesor asistente, periodista y doctor en Estudios Americanos asumió la dirección de Escuela. El académico trabajó en la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, ha trabajado como editor y reportero de Radio Cooperativa y como editor y conductor de Radio Tierra, y ha escrito sistemáticamente columnas de opinión en El Mostrador, El Desconcierto.

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La historia de la Escuela de Periodismo, la más antigua del país (1953) y acreditada por el máximo de tiempo en Chile (siete años), se ha constitutido en un referente por articular el campo interdisciplinario de la comunicación con la práctica de un periodismo crítico, con rigurosidad ética, responsabilidad social e investigaciones en todos los lenguajes y soportes que permite esta profesión. Una historia construida desde el año 2003 en el Instituto de la Comunicación e Imagen, Unidad dirigida por la profesora Loreto Rebolledo y que hoy  transita hacia convertirse en Facultad.

En ese contexto, el pasado 20 de julio asumió la dirección de Escuela el profesor asistente Dino Pancani Corvalán, periodista y doctor en Estudios Americanos. El profesor Pancani trabajó en la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, el año 2006, como investigador encargado para Chile de la Red “TRAMAS. Educación, Imagen, Ciudadanía”, una red de alfabetización audiovisual y educación ciudadana, que tenía un fuerte énfasis en la temática de las memorias colectivas y la formación docente. Asimismo, ha investigado temas relacionados con la memoria en el marco del lenguaje cinematográfico, aplicado al cine chileno y argentino de las últimas tres décadas.

El profesor Pancani ha trabajado como editor y reportero de Radio Cooperativa y como editor y conductor de “Voces de Escuela” y “Peces de Ciudad”, programas radiales emitidos por Radio Tierra. En medios escritos ha sido parte de la redacción del diario La Nación y revista Mensaje. Asimismo, en plataformas informativas ha trabajado en medios como Terra.cl y ha escrito sistemáticamente columnas de opinión en El Mostrador, El Desconcierto  y en el portal de Radio Cooperativa. En comunicaciones internas fue el editor de Revista Enlace, medio publicado por Televisión Nacional de Chile.

En los últimos tres años ha presentado los libros “Sentencia Judicial 39.182-87”, editorial Daskapital, referido a una de las matanzas de jóvenes ocurridas en la década de los ochenta en Chile; “Patrimonio, memoria y cultura. La historia de Carmen 340”, Ediciones Universidad Católica Silva Henríquez, UCSH, cuya temática fue la “Peña de los Parra” y “Las Representaciones de las Dictaduras Chilena y Argentina: Los relevos y silencios del cine postdictatorial”, Editorial Académica Española. Es columnista de Radio Cooperativa sobre cultura y memorias y ha dirigido películas y documentales audiovisuales sobre la materia, destacándose la cinta “Santiago de Chile, último andén”, que trata sobre la conmemoración de los treinta  años del golpe militar.

Asume la dirección de la Escuela en un momento histórico para Chile. ¿Cómo lee la importancia de asumir en un momento como el que vivimos, con el estallido y revuelta social, la pandemia y transformaciones sociales que se esperan y que dan sentido al momento constituyente?

Desde octubre del 2019, desde el estallido social y la emergencia sanitaria,  el ejercicio periodístico develó características que, aunque estaban identificadas, permanecían ocultas en la entretención, el espectáculo, en la autosatisfacción de profesionales vinculados a los medios de comunicación masiva, trabajo que tiene marcos editoriales determinados por los auspiciadores y los grupos de poder que los controlan. Por otra parte, también se visibilizó un quehacer que recoge la tradición periodística asociada a las luchas sociales, faena que fue liderada por medios independientes, autogestionados, por plataformas comunicativas que tomaron una posición y pusieron sus mejores esfuerzos para informar aquellos acontecimientos alterados o silenciados por los medios masivos. Quiero destacar el trabajo de nuestra Radio JGM, la revista Doble Espacio, Canalcito TV, medios integrados por estudiantes y profesores/as del ICEI, quienes dotaron de mística nuestra labor, corrieron los límites de lo comunicable y permitieron que se dimensionara, por ejemplo, la violación sistemática a los derechos humanos, plataformas que han entregado voz pública a miles de personas que históricamente no han sido valorados como sujetos políticos que inciden en la conducción de un país.

¿Piensa que el derecho a la comunicación es el eje de un trabajo que nos interpela como Escuela y que debe posicionarnos –con el reporteo y el ejercicio práctico en todas su dimensiones y en la articulación con la vía teórica-, en América Latina y no solo en Chile?

El tiempo que vivimos nos reitera que el periodismo responde a las tensiones sociales que experimentamos como sociedad, como comunidades mundiales, nacionales y locales, característica que se expresa ideológicamente desde nuestro quehacer cotidiano. Los y las comunicadores, debiésemos trabajar a sabiendas que tenemos una responsabilidad social que será refrendada por una sociedad convencida de ejercer su derecho a la comunicación. Esta posición nos orienta a trabajar por la implementación de principios irrenunciables, los cuales ningún profesional debiese suspenderlos al suscribir un contrato de trabajo: la transparencia, la diversidad de fuentes que aseguren pluralidad, la justicia social y equidad de género, la visibilidad respetuosa de las culturas, la expresión geográfica deben ser factores presentes en todos los ámbitos del derecho a la comunicación; la producción, emisión y recepción. Hago hincapié en que no sólo debemos ser cautelosos cuando estamos involucrados, directamente,  también debe ser un estándar exigible a las comunicaciones en América Latina y el mundo.

Estamos en un momento en el que es necesario reconocer la memoria histórica de la Escuela, levantada por Premios Nacionales de Periodismo que han construido la historia del ICEI (Faride Zerán, Juan Pablo Cárdenas, María Olivia Monckeberg, Sergio Campos). ¿Qué piensa de esa historia?

El estallido social invoca nuestra memoria histórica y nos invita a articular el trabajo que, los y las integrantes del ICEI, realizaron en el marco de la resistencia cultural, política y social a la dictadura militar, trabajo que se evidencia en la contribución a la memoria histórica y las memorias colectivas que han hecho nuestros profesores/as y que han contribuido a la reparación simbólica y las garantías de no repetición. Asumir las memorias como una construcción transversal en el quehacer universitario nos convoca a trabajar las memorias como fuente inspiradora de la construcción académica e investigativa. Es una transversalidad interdisciplinaria que promocionará diálogos y reflexiones sobre el oficio periodístico y su trascendencia en los ámbitos de la creación artística, las manifestaciones culturales y las principales líneas comunicativas que se produjeron y circularon durante la dictadura, muchas de las cuales pueden ajustarse a las urgencias del presente. En este punto, es importante señalar que somos la más antigua y la principal escuela de periodismo del país, por ende, hay una responsabilidad que no podemos esquivar, tenemos una historia que asume las tensiones, manifestaciones y  complejidades del Chile actual, en función de participar del proceso constituyente que se avecina.

En ese contexto, y reconociendo su doble papel de periodista activo y situado en el campo académico, ¿cómo ve la relevancia de articular periodismo en tanto práctica en el campo interdisciplinario de la comunicación, que ha sido un sello de esta Escuela y del ICEI?

Como Universidad de Chile tenemos una formación compleja, flexible y profunda, que debiese permitirnos trabajar como una comunidad crítica y propositiva, que aporte a los caminos de solución a los grandes problemas que nos aquejan y busque respuestas a las antiguas y nuevas preguntas que surgen de una sociedad tan vertiginosa como insospechada y, todo ese saber, se construye de manera interdisciplinar y colaborativa. Necesitamos considerar en el ejercicio de nuestro oficio, la dimensión social, las humanidades, el arte, las culturas, la interseccionalidad a la hora de incorporar la biografía de la otra/o. Lo anterior no evade la necesidad de ajustar la malla académica ni los esfuerzos que debemos hacer por hacer más ostensible el cruce entre nuestra formación básica  y la especializada.

¿Radica ahí la importancia de relevar lo mejor del periodismo en todas sus formas, lenguajes y soportes, pensando en que es una profesión en constante cambio y que debe basar su quehacer en la defensa de los derechos humanos, la justicia social, el antisexismo y el antiracismo, como ejes de responsabilidad ética con la sociedad?

Hoy, el periodismo sujeto a los estándares éticos de una sociedad democrática, está muy determinado por los recursos tecnológicos que nos abren la oportunidad de contar una historia de otra manera, de construir  relatos que experimenten nuevas formas de ver, de entender la realidad que vivimos. La masificación de los drones, el uso cotidiano de los celulares, la narración no lineal y la incorporación activa de la audiencia, modifican el quehacer periodístico, entregando nuevas posibilidades de comunicar, sin que se pierda la sobriedad y la simplicidad que caracteriza todo buen relato.

El país, la Universidad, esta Escuela atraviesan un momento crítico. Se considera que esta nueva etapa que asume puede aportar en una salida al interior de Periodismo, donde los y las estudiantes retomen sus clases, con toda la flexibilidad ya discutida y una mesa de trabajo que permita cerrar semestre y pensar programáticamente 2020-2021 de una forma muy participativa y que permita retomar movilizando las actividades curriculares con el compromiso social dada la crisis social que nos interpela como una comunidad activa. ¿Cómo piensa abordar esta etapa?

Debemos vivir la diferencia como un valor que nos nutre, la diferencia no se padece, nos fortalece y el modo de resolver toda diferencia es a través del dialogo, de la conversación como lo hacían las culturas ancestrales. Toda diferencia es valiosa en la medida que se soluciona validando al otro/a y no invalidándolo/a. Cuando al primer indicio de un problema, la respuesta es paralizar las actividades académicas, cuando para dialogar se requiere detener los procesos educativos, deterioramos nuestra convivencia y, por ende, debilitamos a una comunidad que requiere avanzar participativa, colaborativa y armónicamente. ¿Tenemos problemas?, por supuesto que los tenemos y que las y los estudiantes son fundamentales en su detección y en la búsqueda e implementación de las soluciones, pero esa contrariedad se atenúa si se instala la paralización como única vía de solución. En esa línea, comprometo una dirección dialogante, flexible, acogedora y comprometida con sus actores, gestión que privilegiara el trabajo en equipo y el consenso institucional. Por otra parte, por la contingencia política/social que vivimos, requerimos de una organización estudiantil participante, fuerte y convocante, que trascienda la coyuntura y se proyecte, que, junto a los/as otros/as actores de la comunidad, sean capaces de salir del Campus y su problemática y se involucre con los padecimientos de una ciudadanía que necesita de nuestro aporte y compromiso.

 

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Dirección de Extensión y Comunicaciones ICEI

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