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ICEI y Unesco conmemoran el Día de la Libertad de Prensa con énfasis en el rol de las nuevas tecnologías en tiempos de desinformación

ICEI y Unesco conmemoran el Día Internacional de la Libertad de Prensa

En la jornada se reflexionó también sobre el aumento de los periodistas que cada año mueren en sus labores informativas y los mecanismos que los Estados deben propiciar para su protección. Una tarea en la que América Latina sigue al debe y en que la que el derecho a la información y la comunicación continúa entendiéndose como un derecho individual y no colectivo.

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Con un nuevo llamado a debatir sobre el respeto a la libertad de prensa y expresión en un contexto marcado por la alta concentración de la propiedad de los medios de comunicación, escenarios de desinformación y desarrollo de las nuevas tecnologías, el Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, ICEI, y la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la Unesco, conmemoraron el Día Internacional de la Libertad de Prensa el pasado lunes 6 de mayo.

A través del seminario “Medios para la democracia: libertad de expresión, periodismo y elecciones en tiempos de desinformación”, moderado por la egresada y docente de la Escuela de Periodismo de la U. de Chile, Paula Molina, los organizadores hicieron también un llamado a recordar a los periodistas que han fallecido en sus labores profesionales.

“Para quienes integramos el ICEI, donde se forman los futuros periodistas y comunicadores, en la universidad pública más importante del país, reunirnos para dialogar en la conmemoración del día mundial de la libertad de prensa 2019 es extremadamente importante, en tiempos donde los medios de comunicación y el ejercicio del periodismo se ven tensionados por las nuevas tecnologías de información y comunicación que progresivamente se posicionan como espacios de interpretación de la realidad, incidiendo en los procesos políticos y sociales de nuestras democracias”, expresó en su discurso de bienvenida la profesora Loreto Rebolledo, Directora del Instituto de la Comunicación e Imagen.

En ese sentido, la académica agregó que a 26 años la instauración del 3 de mayo como el día internacional de la libertad de prensa, la demanda por pluralidad de contenidos y derechos de las audiencias es un tema que sigue sin resolver en el mundo, especialmente en América Latina.

“Tenemos que reflexionar sobre la libertad de prensa desde una dimensión colectiva, que está en disputa a la idea de libertad entendida como aquella de las empresas o de quienes tienen la capacidad económica de adquirir e instalar medios de comunicación propios, hegemonizando contenidos sin responsabilidad alguna. Sabemos que urge profundizar este debate en nuestro país y lo seguiremos haciendo tanto desde el Programa de Libertad de Expresión como desde nuestras carreras de pregrado y postgrado”, volvió a enfatizar la Directora del ICEI.

Las condiciones para la desinformación

La primera presentación del seminario estuvo a cargo de Nicolás Del Valle, especialista de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la Unesco, quien planteó una reflexión sobre los desafíos para la libertad de expresión y el desarrollo de los medios en un contexto marcado por la desinformación.

A partir del informe “Transformaciones clave en la libertad de expresión y el desarrollo de medios (2012-2017)”, Del Valle mencionó las transformaciones que han incidido para el desarrollo de medios. “Han aumentado los controles, bloqueos y eliminación de contenidos de internet, con un alza de los casos de interrupción de acceso a información en línea y las leyes antiterroristas también han llevado a que se declaren ilegales ciertos tipos de expresiones, como aquellas que supuestamente glorifican el terrorismo”, indicó el experto.

En torno al pluralismo informativo, Del Valle señaló como elementos preocupantes la subrepresentación de las mujeres en la fuerza de trabajo de los medios y la formación de un pluralismo polarizado, en el que “los resultados de las búsquedas y las noticias en las redes sociales ha contribuido a la creación de “cámaras de resonancia” y “burbujas de filtros”, donde las personas refuerzan sus creencias en lugar de mantener un diálogo en torno a sus diferencias”.

En esa línea, el especialista de la Unesco explicó que ahora la presión de los medios ya no está sólo en responder a los grandes poderes, sino al contenido de las redes sociales y que para luchar contra la desinformación es necesario favorecer alianzas entre organizaciones y gobiernos y promover la alfabetización digital y mediática.

Por su parte, Rocío García, oficial de Derechos Humanos del Alto Comisionado para los DDHH de las Naciones Unidas, hizo énfasis en la relación entre los medios de comunicación y democracia desde el punto de vista de los Derechos Humanos y como ésta se ha visto afectada por la propagación de las llamadas “Fake News”.

“Se presentan noticias falsas como si fueran reales apelando las emociones y a través de discursos políticos en los que se niegan hechos donde existe total certeza, sustituyendo los datos verídicos por información no objetiva y por emoción. Los ejemplos son muy recientes: el referéndum del Brexit, el de Colombia acerca de los acuerdos de paz, el de Bolivia sobre la reelección presidencial de Evo Morales, donde se utilizó un supuesto hijo del presidente que luego no existía para tocar los corazones de la gente, las elecciones de Donald Trump y las elecciones de Brasil, en las que ganó el señor Jair Bolsonaro”, subrayó.

Otro punto que destacó García es la falta de protección de los periodistas al momento de informar y los múltiples asesinatos que han ocurrido en el último tiempo, cuya mayoría queda en la impunidad. “América Latina en este es la segunda región del mundo con el mayor número de periodistas asesinados. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en 2018 fueron asesinados 31 periodistas, más que 2017 que fueron 22. En México es donde se registra el mayor número de asesinatos, seguido de Colombia y de Estados Unidos. Son cifras inquietantes y además nos enfrentamos a las altas tasas de impunidad. En América Latina se han resuelto sólo el 11% de estos casos”.

En esa línea, la oficial afirmó que el sistema de protección universal de los DDHH se ha pronunciado a través de la responsabilidad que tienen los Estados en “generar estrategias y mecanismos de protección a periodistas e ir más allá de las palabras”

Algoritmos y control

En torno al panorama chileno, la académica del ICEI y coordinadora del Programa de Libertad de Expresión, Javiera Olivares, sostuvo que en nuestro país la libertad de prensa se reconoce sólo como un derecho individual y no colectivo, “sin procurar equidad ni diversidad tanto en la entrega como en la recepción de información”.

Junto a ello, Olivares mencionó que la concentración de medios en Chile está alcanzando niveles nunca antes vistos, incluso más que hace diez años, lo que se ha visto propiciado por la promoción tácita de monopolios privados, regulaciones dispersas que no resuelven el problema estructural y una precarización laboral. “Tenemos además la desaparición de medios públicos y universitarios, la privatización extrema de medios en sus distintas plataformas, además de la extranjerización de su capital, y un periodismo de investigación que cada vez tiene menos espacio en los medios”, añadió.

En relación a las “fake news”, Olivares sostuvo que es un concepto más viejo que nuevo. “Esto es algo que siempre ha sido parte de la historia del periodismo, la diferencia es que hoy existe la tecnología que permite hacer una difusión mucho más rápida y da una caja de resonancia que tenemos que analizar”.

Por último, el académico del ICEI y director de Relaciones Internacionales, Lionel Brossi, reflexionó sobre la intersección entre la Inteligencia Artificial y la libertad de expresión. “La inteligencia artificial estrecha, que son los algoritmos, trabajan con Big Data, enormes datos que son incomprensibles para los humanos. Y tampoco podemos comprender los mecanismos a través de los cuales los algoritmos toman las decisiones”.

De este modo, según Brossi, la inteligencia artificial afecta a la libertad de expresión mediante la vigilancia, control, uso, manipulación y comercialización de datos por gobiernos y por empresas.

“La Inteligencia Artificial genera sesgos en la información que uno busca. Por ejemplo, si uno escribe manos en Google, sólo aparecerán manos blancas. Junto a ello, hay algoritmos que no entienden el argot de ciertas comunidades minoritarias y terminan por no diseminar las voces de estas personas. Entonces la moderación de contenido puede censurar inconscientemente determinadas comunidades”.

El académico, asimismo, agregó las implicancias que genera la concentración de la inteligencia artificial en muy pocas empresas, como Google, Microsoft o Alexa. “Los contamos con los dedos de las manos. Están presentes incluso cuando leemos los medios nacionales, te aparece la publicidad de algo que estuviste hablando hace un rato. El celular se activa, toma audios, los analiza y redirecciona publicidad a tu pantalla. Y es una ilusión pensar que no te van a detectar si entraste a alguna aplicación con tu usuario y contraseña”.

Finalmente, Brossi planteó como desafíos en esta materia la dificultad enorme que existe para la regulación de los algoritmos, debido al desconocimiento de la manera en que toman decisiones y la alta concentración de corporaciones que utilizan la inteligencia artificial para comercializar datos personales de forma no consentida, “lo que puede llevar a creación de datos a partir de inferencias algorítmicas y así construir nuestro perfil a partir de comportamientos macro”, apuntó.

 
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Dirección de Extensión y Comunicaciones ICEI

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