N°14 año 2003
Las telenovelas puertas adentro. El discurso social de la
telenovela chilena
Por Loreto Rebolledo
Eduardo Santa Cruz A.
LOM Ediciones
Santiago 2003
86 páginas
Que la televisión ocupa cada vez más horas
diarias del tiempo libre de los chilenos es algo que las encuestas
confirman, su capacidad de pautear a una parte de la prensa
nacional es algo evidente en las primeras planas de los diarios
nacionales; lo que no está en la televisión
parece no existir en la realidad es una frase que se escucha
recurrentemente .
En este contexto resulta interesante preguntarse ¿hasta
donde la televisión es el espejo que nos refleja y
en que nos miramos los chilenos? Eduardo Santa Cruz decide
responder a estas interrogantes a partir del análisis
de la telenovela, asumiendo que la televisión es un
actor sociocultural situado históricamente y que adquiere
cada vez más un aspecto multifacético y cambiante.
Postula también que la telenovela es un género
ficcional que nos habla de nosotros reconstruyendo un sentido
común de la vida cotidiana, a la vez que es una industria
que mueve millones de dólares en la producción
misma, en publicidad y productos anexos.
En cuatro capítulos el autor se introduce en diferentes
aspectos de la telenovela desde sus orígenes en Chile
no hace más de dos décadas, que comparativamente
con la producción brasileña o mexicana muestra
su juventud, su orientación al mercado interno con
una cantidad de productos relativamente pequeña que
son consumidos por grupos heterogéneos en cuanto a
clase social, edad y sexo.
En el segundo capítulo, la mirada de Santa Cruz se
detiene en los modelos de telenovela latinoamericana . Revisa
el clásico melodrama, heredero del folletín
y primo hermano del bolero, donde el nudo del conflicto es
la identidad y el o la protagonista luchan por ser reconocidos.
Temática que nos remite a nuestro propio origen cultural
mestizo. Luego analiza un modelo alternativo, el de la telenovela
brasileña, una de cuyas características es la
de alejarse de los rígidos estereotipos dicotómicos
del melodrama y mostrar en sus protagonistas conductas y hablas
más cercanas a las del común de la gente de
un lugar. Los personajes aparecen así situados en un
tiempo y un espacio dando cuenta más de tipos sociales
que de arquetipos.
En los siguientes capítulos el autor hace un recorrido
histórico por la telenovela chilena buscando profundizar
en sus características y cambios .Distingue para ello
dos períodos uno en la década de los 80 cuando
ya se ha impuesto el modelo brasileño y el otro en
los 90. Santa Cruz caracteriza a la telenovela chilena como
moderna, e incluso posmoderna de los 90 en adelante pues despliega
una narratividad compleja, donde varios relatos operan en
paralelo en espacios interiores y exteriores, haciendo guiños
múltiples a la literatura y el cine. En estas telenovelas
los estereotipos han sido remplazados por tipos sociales,
situación que se ve facilitada porque en los repartos
intervienen actores y actrices de teatro.
"Si hay algo de lo que no se puede acusar a la televisión
chilena es estar enajenada o distante de la realidad"
afirma el autor y la telenovela lo confirma con su inclusión
de temas que dan cuenta de los impactos de la modernidad en
la vida cotidiana a partir de historias de individuos o grupos
donde lo local y la chilenidad se articulan con lo global.
En suma, Santa Cruz postula que la telenovela constituye
"un territorio discursivo clave, aunque no exclusivo
en términos de hablarnos de y para nosotros".
El conflicto de la Comunidad Ecológica con los pobladores
de la toma de Peñalolén, no solo confirma el
lugar común que plantea que la realidad supera a la
ficción, sino avala en los hechos el planteamiento
del autor sobre los vínculos entre la telenovela y
la vida cotidiana. Cuando el canal nacional emite los últimos
capítulos de la telenovela
"Puertas Adentro" que muestra el conflicto desatado
entre un grupo de pobladores y el dueño del terreno
que estos se han tomado, algunos de los actores que participan
en la telenovela y viven en la comunidad ecológica
se enfrentan en la vida real a sus vecinos de la toma de Peñalolén.
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